Los perros de razas grandes, como los San Bernardo, son más propensos a sufrir torsión gástrica.Sven Lachmann / Pixabay
La torsión gástrica canina es una afección aguda y grave que si no se trata de inmediato puede desembocar incluso en la muerte del animal. De hecho, es una de las urgencias más graves a las que se enfrentan los veterinarios. Por este motivo, en cuanto se tenga la mínima sospecha de que puede nuestro perro está sufriendo una torsión del estómago hay que acudir al veterinario con urgencia. Reconocer los primeros signos es de vital importancia para poder actuar con rapidez.

¿Qué es la torsión gástrica y por qué se produce?

La torsión de estómago en los perros se produce cuando, debido a un cúmulo de gases, alimentos o fluidos, el estómago del animal se dilata en exceso y se tuerce sobre su eje. Esto provoca que el perro no pueda vaciar el contenido del estómago y que este se siga dilatando. Si no se actúa, los orificios que conectan con el esófago y el intestino se obstruyen, las arterias, venas y vasos sanguíneos del aparato digestivo se comprimen y se interrumpe de la circulación sanguínea, por lo que algunos órganos, como el bazo o el corazón dejan de funcionar correctamente. Como consecuencia, el animal podría morir, algo que sucede en entre un 5 y un 15% de los casos. Además de la muerte, si no se actúa lo suficientemente rápido, el perro podría sufrir secuelas a largo plazo, como arritmias, daños en el tejido gástrico debido a la falta de riego o lesiones en el bazo.

Aunque no se sabe exactamente el origen de esta grave patología, se suele asociar a:

• Una gran ingesta de comida o líquidos previamente, y realizar ejercicio extenuante después.

Es más común en determinadas razas canina, sobre todo grandes, y las probabilidades de padecerla aumentan con la edad. El colegio de veterinarios de Alicante destaca estas razas como las más propensas a sufrir torsión gástrica: dogo alemán, labrador y Golden retreiver, bóxer, pastor alemán, mastín, caniche gigante, san Bernardo o caniche gigante, entre otros.

•Estrés. Una excitación excesiva, comer muy deprisa, etc. puede aumentar las probabilidades de sufrir una torsión del estómago.

Tener antecedentes de vólvulo gástrico.

Reconocerla para actuar rápido

Actuar rápido es clave para la recuperación del animal, por eso hay que acudir al veterinario en cuanto se presenten algunos de los síntomas propios de la torsión gástrica y manejarlo con mucho cuidado hasta llegar a la clínica. Los síntomas suelen presentarse muy rápido y los más característicos son:

•Arcadas y náuseas sin expulsar nada

•Dilatación excesiva y rápida del abdomen

•Expulsión constante de gases

•Ansiedad de inquietud

•Salivación abundante

•Dificultad para respirar

•Un sonido ‘hueco’ si se golpe con cuidado en la cavidad abdominal

•Debilidad, decaimiento y falta de apetito

Una vez en el veterinario, este confirmará el diagnóstico, además de por los síntomas, con una prueba de imagen, y actuará muy rápido, pues la torsión del estómago puede terminar con la vida del animal en pocas horas. El veterinario sedará al animal y realizará una cirugía de urgencia para extraer el contenido del estómago, ya sea por sonda o perforando la pared abdominal. Después, el estómago se coloca y se cose a la pared del abdomen para evitar recaídas en lo que se conoce como gastropexia. Si se ha actuado en fases tempranas, el pronóstico, por lo general, será favorable. Si no, las siguientes 48 horas serán determinantes tanto para la supervivencia como para las secuelas que la torsión puede haber dejado en el animal.

CLAVES PARA PREVENIRLA

La torsión gástrica puede prevenirse tomando algunas precauciones, sobre todo si tenemos perros de razas más propensas a padecerla.

•Fraccionar la comida. Ofrecer al animal raciones más pequeñas y más veces al día. Y no hacerlo en cuencos elevados.

•Evitar que beba mucha agua de una vez, sobre todo después de la comida.

•Evitar que el perro coma muy deprisa, sobre todo si está nervioso. Es mejor no interrumpirlo ni intentar jugar con él mientras come.

•Restringir el ejercicio físico muy intenso antes y después de comer.

•No proporcionar alimentos a última hora de la noche.

Muchos criadores y propietarios de razas con más riesgo piden a los veterinarios que realicen una gastropexia preventiva –la fijación del estómago dentro del abdomen para evitar que se produzcan las torsiones de estómago.