Antes de todo me gustaría aclarar que si tenemos perros que necesiten que lo pelemos, la mejor opción siempre es recurrir a un profesional que son los que realmente saben hacerlo perfectamente.

Constantemente me encuentro a personas que preguntan cómo se debe pelar al perro en casa, es por eso que hago este artículo, para poder ayudaros, pero recordar que siempre es mejor llevarlo a una peluquería canina.

La mejor manera de cortar el pelo a un perro es con una maquinilla corta pelos especial para mascotas ya que tiene que quedarnos claro que no sirven las maquinillas normales de cortar pelo ya que el pelo de los perros normalmente es mucho más duro y grueso que el de los humanos.

Un aspecto a tener en cuenta a la hora de comprar la maquinilla es que como se dice siempre «lo barato siempre sale caro» con esto quiero decir que es preferible comprar una maquinilla buena de primeras, que querer ahorrarte dinero en un principio porque luego te arrepentirás.

Lo único que necesitamos es una maquinilla especial para mascotas, unas tijeras de pelar, una mesa, una correa para amarrar al perro y muchísima paciencia.

El primer paso a llevar a cabo es subirlo a una mesa y amarrarlo de manera que no tenga escapatoria y a continuación procederemos a descargar de pelos al perro, primero con la tijera y después con la maquinilla.

Una vez que hemos terminado con la espalda, alargamos y recortamos con la maquina las patas traseras.

El siguiente paso será  el cuello, pecho y patas delanteras. De la misma manera, primero tijeras y luego máquina.

Siempre debe hacerse en dirección del pelo y con bastante cuidado de no hacerle daño.

La última parte es la más difícil o compleja que son la cara y el vientre. Estas zonas son muy delicadas y complicadas porque son muy cercanas a la boca del perro, normalmente cuando llegamos a esa zona se inquietan más y no paran de moverse.

Lo ideal es que alguien nos esté ayudando constantemente a tener el perro relajado y dominado para que se mueva lo menos posible.

Cuando utilicemos la maquina la mejor opción es ir rebajando poco a poco, porque si cortamos mucho de manera rápida luego nos podremos arrepentir de haber cortado más de lo necesario.

Si el resultado no es el deseado siempre es posible llevarlo a una peluquería canina, pero lo más probable que ocurra es que ya sea tarde.

Cuando hayamos terminado, tanto el baño como el cepillado son unas de las partes más importante ya que tendremos que quitar el pelo que se ha quedado incrustado en el pelaje real de nuestra mascota.